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El conquistador y la monarquía

"Un otro elemento de definición fundamental en el conquistador es su fidelidad a la monarquía. Su lealtad es permanente, constantes no sólo en sus compromisos, sino consciente de que los premios y recompensas eran obtenidos a través del monarca, tanto en la España peninsular como en la ultramarina: tierras y encomiendas, puestos en la administración eran concedidas, en gran medida y cantidad, por el rey a los conquistadores y sus descendientes en razón de sus servicios al Estado. Así el conquistador, desde el jefe al menor de la hueste, actúan al servicio de Dios y de Su Majestad".pppEl quebranto a esta lealtad se califica como rebelión, de crimen de lesa majestad. El poder real nunca se cuestiona, aunque se critiquen las directrices políticas (...) Esta fidelidad al monarca, incuestionable e incuestionada, no se equipara en una integérrima lealtad de los capitanes con sus jefes. Existe una desmedida ansia de poder, provocando a veces una lucha por la dirección de la empresa o por desgajarse de ella encabezándo secesiones: actitudes que favorece la enormidad del espacio geográfico americano abarcado por la acción de estas huestes" "

De Solano, Francisco, Et. Al, Proceso histórico al conquistador, Ed. Alianza, Madrid, 1988. P. 32


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