 | Vicente Yañes Pinzón, gran marino de la época. |
"Se consiguieron los barcos, pero faltan los hombres. Nadie desea enrolarse en lo que consideran una quimera. Nadie, claro, conocía la meta y objetivos de Colón, que éste se reservaba. Todos pensaban que en el oeste del Atlántico no existían tierras. Va a ser Martín Alonso Pinzón... quien rompa el ambiente hostil. Hombre sabio, esforzado, rico y poderoso, gozaba de una gran ascendencia. Su decisión de colaborar tal vez se deba a que Colón le confesó que pensaba llegar al Cipango [Japón] y a las Indias y porque, según algunos testigos, le prometió compartir con él ganancias. Lo cierto es que, tras él, se enrolaron sus hermanos (Vicente Yáñez y Francisco Martín) y amigos, a los que contagió su entusiasmo. Al lado de los Pinzón estará el clan moguereño de los Niño, fieles siempre a Colón. De esta familia se integraron en la aventura: Juan, dueño y maestro de la "Niña"; Peralonso, de 24 años, piloto de la "Santa María"; y Francisco, de 19 años, que embarcó como grumete. Con una situación social y económica similar a la de los Pinzón, los Niño debieron de ser igualmente decisivos a la hora de lograr tripulantes. Precisamente, el 23 de junio comenzó el alistamiento de los marinos y grumetes de la flotilla, bien ajenos al destino heroico y transcendental que la historia les reservaba. Lamentablemente, no se conservan los nombres de todos, y el de Colón, singular capitán, los ha eclipsado un tanto injustamente. Treinta y nueve no regresarían". Fuente: Francisco Morales Padrón, Cristóbal Colón, Ed.Anaya, Madrid, 1988, págs.59-60.
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