Escarmiento en Aconcagua

Galvarino: Caudillo mapuche

"Luego que fue venido el cacique Tanjalongo y presentado ante el general (Pedro de Valdivia), mandóle cortar los pies por la mitad. No le mataron, puesto que sus culpas lo pedían, porque era cacique tenido y que por su aviso y respeto, podían venir muchos caciques e indios de paz, así como era parte para munillos (persuadirlos) que viniesen de guerra y también porque, con matarlo, no pagaba lo que debía ni el mal daño que por su causa, habíamos recibido, y con cortarle los pies le sería más castigo y los indios, viendo que aquel cacique estaba en la casa en su tierra por consentidor e inventor del alzamiento le habían cortado los pies y otros diez caciques muertos, estarían temerosos y no cometerían traición. Este es un género de castigo que para los indios es el más conveniente, y no matarlos, porque los vivos olvidan a los muertos como en todas partes se usa y, quedando uno vivo y de esta suerte castigado, todos los que lo ven se le representa el delito que cometió aquél, pues anda castigado, y el propio lo tiene tan en memoria que, aunque quiera, no puede olvidarlo. ... Viendo que era ya hecha la guerra y castigados todos los indios del valle, así de Tanjalongo, como los de Michimalongo, y en estas vueltas muertos algunos caciques, y viendo que era cumplido el plazo que el general les había dado, se partió el maese de campo para la ciudad y llevó consigo algunos indios y principales, los cuales enviaba al general por mensajeros después de castigados y aún asombrados aquéllos que andaban huidos para que se volviesen a sus casas".


Fuente: Gerónimo de Vivar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile, Ed.Universitaria, Santiago, 1987, págs.126-127.
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