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Señor
Nuncio, señores miembros del Consejo
Superior, autoridades universitarias y de entidades
afiliadas, señores miembros del Consejo
Consultivo, distinguidos invitados y benefactores,
estimados familiares de don Carlos Casanueva,
estimados miembros de la comunidad universitaria,
señoras y
señores:
Como es
ya tradicional, en este día en que
celebramos la festividad del Sagrado Corazón
de Jesús, el Rector presenta una cuenta
sobre la marcha de la universidad. En esta
oportunidad me corresponde informar sobre lo
acontecido en el año 2002. |
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Premios
y reconocimientos
Diversos
miembros de nuestra comunidad universitaria fueron
distinguidos por sus contribuciones al conocimiento
y a las artes. Profunda satisfacción
motivó en todos nosotros el Premio Nacional
de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2002,
otorgado al profesor Pablo Valenzuela, de la
Facultad de Ciencias Biológicas, por sus
aportes a la biología molecular y a la
biotecnología.
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Otro
motivo de satisfacción fue el nombramiento
del doctor Enrique Brandan, también de la
Facultad de Ciencias Biológicas, como
Investigador Internacional del Instituto Howard
Hughes, reconocimiento a sus notables
contribuciones en el campo de la biología
molecular del sistema nervioso.
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El
profesor Felipe Larraín, de la Facultad de
Ciencias Económicas y Administrativas, fue
galardonado por los ex alumnos de esa Facultad, por
su exitosa trayectoria académica y
profesional. |
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La
obra "Vespro della Beata Vergine", de Claudio
Monteverdi, con coro, grupo instrumental y solistas
del Instituto de Música, bajo la
dirección de los profesores Víctor
Alarcón y Rodrigo del Pozo, recibió
el Premio de la Asociación de
Críticos a la mejor producción
musical nacional. |
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Dr.
Joaquín Luco
V.
La
comunidad universitaria recibió con profundo
pesar la noticia del fallecimiento del Profesor
Joaquín Luco Valenzuela. Doctor Honoris
Causa de nuestra universidad (1955), Premio
Nacional de Ciencias (1975) y Profesor
Emérito (1981), el Dr. Luco representa la
etapa fundacional de las ciencias naturales en
nuestro Ateneo. Además de su brillo
intelectual y personalidad cautivante, Don
Joaquín fue el primer investigador
contratado a tiempo completo por esta universidad,
hecho que vincula su figura a la voluntad
visionaria del entonces Rector Monseñor
Carlos Casanueva Opazo.
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Monseñor
Carlos Casanueva
Este
año se cumple medio siglo del alejamiento de
Don Carlos de la rectoría. Por esto, hemos
querido recordar su personalidad y su
obra.
Monseñor
Casanueva fue responsable de la conducción
de nuestra universidad durante 34 años, y en
el ejercicio de ese mandato estableció las
bases de la institución que hoy conocemos:
prestigiosa, gravitante y comprometida con el bien
de nuestra nación. Monseñor Casanueva
tenía un sueño de universidad que
respondía a un sueño de país.
Quería ver surgir en Chile una sociedad
construida de acuerdo con los principios enunciados
por León XIII en su Rerum Novarum y regida
por la caridad, la solidaridad y la
justicia.
Esa
visión, unida a grandes cualidades
personales, otorgó a su labor directiva una
fuerza transformadora. Entre la universidad que
recibió de manos de Monseñor
Rücker y la que entregó a
Monseñor Silva no sólo mediaban
diferencias considerables en cuanto a los aspectos
materiales, organizacionales y numéricos,
sino también en el potencial de desarrollo
académico e inquietudes intelectuales. La
historia de nuestra universidad en el medio siglo
que siguió a la partida de Don Carlos
así lo demuestra, porque ella
continuó creciendo con un gran dinamismo, y
porque muchos de los acontecimientos e ideas que
marcaron la historia nacional durante ese
período revierten a nuestros
claustros.
Los
lineamientos que inspiraban a Monseñor
Casanueva eran muy claros: ofrecer una
educación integral, cuidar la identidad
católica de la institución,
fortalecer la investigación y vincular
fuertemente a la universidad con la sociedad
chilena.
Estas
orientaciones son las mismas contenidas en la
Constitución Apostólica Ex corde
Ecclesiae para las universidades católicas,
del Papa Juan Pablo II, documento promulgado varias
décadas después de la muerte de
Monseñor Casanueva. Esas coincidencias
testimonian la acertada comprensión de la
misión universitaria católica de
nuestro gran Rector. Pero, además,
determinan una coincidencia adicional que nos
alegra y motiva: dado que nuestro Plan de
Desarrollo 2000-2005 se inspira en Ex corde
Ecclesiae, las prioridades de Monseñor
Casanueva están contenidas en los
lineamientos y planes de acción vigentes.
Por lo mismo, su ideario y legado espiritual han
adquirido una actualidad que proyectan su figura en
nuestras labores como una presencia cercana y
tutelar.
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Introducción
He
organizado mi presentación como un informe
de avance del Plan de Desarrollo 2000-2005; en
consecuencia, está estructurada en cuatro
capítulos, cada uno de ellos relativo a las
grandes metas que nos hemos propuesto: Primero,
desarrollar un nuevo proyecto educativo; segundo,
expandir el cultivo del saber; tercero, fortalecer
las vinculaciones de la universidad con la
sociedad; y, por último, obtener la
necesaria sustentación
económico-financiera. Por razones de tiempo,
en cada uno de ellos mencionaré sólo
aquellos aspectos que considero de mayor
relevancia.
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