
Irene Sanfuentes estudio Ingeniería Comercial en la UC aunque siempre le cautivó el mundo de las artes. Después de 15 años de egresada se inscribió en la Licenciatura en Estética con el fin de potenciar su lado humanista. Afirma que esta decisión le permitió complementar sus conocimientos enormemente.
Desde que estaba en el colegio Irene Sanfuentes demostró tener habilidades para las matemáticas y también para las artes. La literatura, el ballet y la pintura le llamaron siempre la atención. Sin embargo, una vez que dio la Prueba de Aptitud Académica se decidió por Ingeniería Comercial en la UC.
“La carrera era muy seria, pero contaba con buenos profesores, alumnos y una variedad de alternativas laborales a las que podía acceder en el futuro. Me iba a enseñar a pensar de forma ordenada, a estructurar mis ideas, lo que me iba a servir para cualquier trabajo posterior”, cuenta Irene.
Sin embargo, con el transcurrir de los años la necesidad de satisfacer su gusto por las artes se fue acentuando. A pesar de que ya había participado en varios talleres de literatura, orfebrería, pintura y ballet decidió no esperar más. Después de 15 años de egresada de la universidad se inscribió en el Instituto de Estética para sacar la licenciatura.
“Me encantó profundizar en estas áreas tan distintas a las que yo había estudiado, pero confieso que desestructurar la cabeza para comenzar a ver la vida de otra forma, fue complicado”, asegura esta ingeniera comercial.
Irene dice que sacar la Licenciatura en Estética le ayudó a potenciar su creatividad, a “poner en movimiento los sentidos para percibir el mundo en toda su magnitud: vivir la cotidianeidad de forma variada, sacarse la rutina de encima, tener una mirada viva, audaz y alternativa”.
Esta profesional trabajó en el Ministerio de Obras Públicas, y fue Directora de Recursos Financieros del Hogar de Cristo, lugar donde asegura se desarrolló plenamente. En su vida laboral tanto la ingeniería como la estética han cumplido un rol fundamental. Mientras la primera le ha ayudado a pensar en forma ordenada, la segunda le ha permitido potenciar “una mirada abierta para entender un mundo revuelto, que no es blanco y negro, sino lleno de matices y de cosas fascinantes”.
Si bien, su trabajo no ha estado relacionado directamente con la estética, tiene fe en que en el futuro podrá combinar ambas disciplinas en el ámbito laboral. “Lo que tengo claro es que los dos estudios son parte de mí y creo que el ser humano es mucho más complejo y diverso para encasillarse en un sólo aspecto”, sostiene Irene.
Mientras estaba en ingeniería comercial no se había instaurado el sistema de certificados académicos en la UC. Sin embargo, cree que hubiese sido una experiencia muy enriquecedora “para tratar de ser una persona y un profesional integral”.