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Para
de Saussure,
el signo es una entidad síquica compuesta de un
significante, vale decir, la materia perceptible como la
onda sonora, línea, color, sabor, entre otros, y de
un significado o imagen acústica, visual o de otro
tipo que surge en nuestra mente asociada al significante,
propia de nuestra estructuración del mundo y que no
se puede confundir con un objeto de este.
Peirce
agrega, en su definición de signo, una tercera
realidad, observando la tridimensionalidad del signo. Para
él, el signo se compone de interpretante,
representante y objeto o referente como se representa en el
triángulo:
Así,
siguiendo la idea de la tridimensionalidad, el signo se
puede clasificar en tres: ícono, índice y
símbolo. A su vez, el ícono se subclasifica en
imagen, diagrama y metáfora.
Hjemslev,
a
su vez,
plantea
que el signo se compone de la expresión y el
contenido, teniendo la expresión una forma y una
sustancia de la expresión y, el contenido, una forma
y una sustancia del contenido. De este modo, le da una
visión más dinámica al modelo
bidimensional del signo de
Saussure.
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