Plantas de repollo morado listas para trasplante

 
Planta de repollo morado en reinicio de crecimiento

 
Planta de repollo blanco iniciando arrepollamiento

 
Plantas en distinto grado de arrepollamiento

 
Planta con repollo en óptima madurez de cosecha

 
Plantas con repollo sobremaduro; inicio de rajadura

El repollo se considera una planta bienal, pero muchas veces florece el primer año sin haber pasado por el período de frío requerido. Ello se atribuye a un carácter ancestral dado que las formas silvestres de B. oleracea son anuales o bienales. Al igual que las otras variedades botánicas de la especie, presenta un sistema radical reducido y superficial, que limita la capacidad exploratoria del suelo, haciendo a la planta muy sensible a falta de agua.

El tallo del primer año, de consistencia leñosa, no presenta ramificaciones y generalmente no alcanza más de 30 cm debido a que el crecimiento en longitud se detiene en estados iniciales del desarrollo. El punto de crecimiento continúa formando primordios foliares, y una roseta de hojas. Las primeras hojas se despliegan normalmente, son grandes, de unos 45 cm de largo por 35 cm de ancho y cortamente pecioladas. La lámina es gruesa, oblonga-aovada o casi circular y de borde ondulado. La superficie es lisa o arrugada, de color verde o violáceo (el carácter hojas moradas es dominante sobre el color verde). Después de un tiempo se producen hojas que se despliegan sólo parcialmente formando una especie de caparazón rodeando a las hojas más nuevas, las que no se expanden. Por la continua formación y crecimiento de las hojas jóvenes, se forma la cabeza compacta de hojas, que corresponde al órgano de consumo de esta variedad. A veces la presión de las hojas internas causa la ruptura de la caparazón, evento que igualmente ocurre en primavera cuando la planta empieza a "subirse".

El repollo es considerado una planta que crece relativamente lento. Al igual que en el caso de otras coles, es posible diferenciar distintos períodos en el ciclo biológico de esta hortaliza: la fase vegetativa se refiere a la etapa de formación abundante de hojas, en las que se acumulan las reservas elaboradas por la planta. Al año siguiente, estas reservas se movilizan para ser usadas en la etapa reproductiva, la cual se inicia con la formación de los primordios florales, sigue con el alargamiento del tálamo floral y continúa con la formación de flores amarillas. La planta es autoestéril por incompatibilidad con su propio polen, por lo que presenta polinización entomófila. Una vez polinizadas y fecundadas, las flores dan origen a silicuas gruesas, rectas o curvas, de 10 cm de largo por 5 mm de ancho, las que contienen varias semillas redondas, de color pardo rojizo a negro y de tamaño pequeño (300 semillas/g).