El repollo es originario de una amplia zona de Europa, encontrándose formas silvestres en lugares tan dispares como Dinamarca y Grecia, aunque siempre en zonas litorales y costeras. Fue cultivada al parecer por los egipcios 2.500 años a.C. y posteriormente por los griegos. En la antigüedad era considerada una planta digestiva y eliminadora de la embriaguez. Actualmente, el repollo es una de las hortalizas más importantes en las zonas templadas, desarrollándose además con cierto éxito en los trópicos. El tipo más cultivado es el repollo blanco; menor importancia presentan los tipos savoy y morado, los que se cultivan principalmente en Europa. Puede considerarse una especie universal en su cultivo.