El oxígeno y la vida

 La relación entre la luz y la vida es fundamental para el desarrollo de esta última. La luz solar ha activado los procesos vitales, y los organismos vivos han modificado el ambiente terrestre para seleccionar las longitudes de onda más favorables.

Antes de la aparición de la vida, a la Tierra llegaba mayor cantidad de radiación que en la actualidad. Parte de la radiación solar de onda corta, al actuar en las capas bajas de la atmósfera, y probablemente en la superficie de los océanos, debió jugar un importante papel en la síntesis e interacción de las moléculas orgánicas que permitieron el ulterior desarrollo de los primeros seres vivos. Estos se desarrollaron en un ambiente anaerobio mediante mecanismos fermentativos, a expensas de la materia orgánica acumulada hasta entonces.


La Tierra, un Planeta Espectacular
Ed. Reader Digest,1995

El oxígeno surgió como un subproducto de la vida a través de la actividad fotosintética, jugando un papel fundamental en la aparición del agua tras su combinación con hidrógeno. Asimismo el ozono en las capas altas de la atmósfera, actuó como filtro de la radiación solar de onda corta. Esta circunstancia permitió la colonización de los ecosistemas terrestres por parte de los primeros seres vivos que se habían formado en los océanos, los que de esta forma pudieron abandonar la protección que suponía el filtro acuático. La presencia de oxígeno determinó también el desarrollo del proceso de respiración celular, mediante el cual se produce un intercambio de gases opuestos al de la fotosíntesis, contribuyendo a su equilibrio en la actual atmósfera. El desarrollo del ciclo del oxígeno en la Biosfera hizo posible la evolución de formas de vida multicelulares, incluido el hombre, al poder satisfacer sus necesidades energéticas a través de su metabolismo. (Pérez y Espigares, 1993)