Alfarería chilena
Secuencia de Culturas Alfareras
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Formas más comunes de alfarería
Test módulo II

El Bato y Llolleo

El Bato y Llolleo se desarrollan aproximadamente entre el 300 a.C. y el 800 d.C. La primera permite establecer con cierta base la idea de que existieron lazos tempranos entre las grupos que poblaban las regiones V, VI y Metropolitana con aquellos de más al norte y los que habitaban hacia el sur. Como es conocido, los habitantes del Chile central manejaban rebaños de auquénidos ("oveja de la tierra", decían los cronistas) y, ciertamente, estos no eran los únicos auquénidos que había en esta área. Aún hacia los comienzos de la década del 60 (40 años atrás), era posible ver guanacos en la cordillera. Considerando esto, no es extraño que, por ejemplo, además de formas de calabazas, figuren entre las piezas alfareras de El Bato formas de animales, más concretamente, figuras estilizadas de auquénidos. Su alfarería se caracteriza por obras bien pulidas. Además de las ya señaladas, se conocen algunas con figuración antopomorfa. Igualmente hay piezas de cuerpo globular que poseen asa puente que, según los trozos conocidos, podrían estimarse formalmente próximas a piezas similares pertenecientes a la cultura de El Molle. En varios lugares se han encontrado fragmentos de vasijas de paredes delgadas que presentan sobre la superficie un tratamiento gráfico que se caracteriza por el empleo de lineas y puntos grabados mediante un instrumento punzante muy delgado.

Lo que no se ha reconocido hasta el presente en la tradición Bato son restos habitacionales aglutinados; por lo tanto estaríamos frente a grupos de familias que, quizá, vivían en campamentos dispersos situados desde cerca del valle del Choapa hasta el valle del Cachapoal o más allá, por el sur.

            
    
 

Quienes pertenecían al complejo Llolleo dejan huellas de su presencia desde cerca del río Choapa hasta las proximidades del Maule y, hay antecedentes que los hacen penetrar en territorio argentino, al oriente de la cordillera, realizando intercambios con los habitantes de sus valles. Se estima que su eclosión se produce desde cerca del 150 d.C. hasta los años próximos al 900 d.C, cuando se aprecia el desarrollo de la Cultura Aconcagua, con algunos cambios en obras, usos y costumbres. Como los grupos Bato, se estima que sus viviendas eran dispersas y albergaban a grupos familiares. Esta idea parece estar en contradicción con la cuidadosa elaboración de su alfarería, la que en cierto sentido, parece el resultado de manos especializadas, es decir, de una diferenciación de actividades en la sociedad Llolleo y, quizá, también en la Bato. En todo caso, los objetos creados por ellos, como, por ejemplo, algunas vasijas de cuerpo asimétrico y cuyo vertedero se encuentra unido por un asa a una o dos cabezas humanas que se levantan en su frente principal, parecen tener alguna relación con aquellos pertenecientes a los grupos que habitaron al sur del río Maule, hasta el área de Valdivia, en la X Región, vinculándose con los tipos alfareros tempranos de Pitrén, hacia la orilla sur del lago Calafquén, y de Tringlo, en el borde sur del lago Ranco.