Alfarería chilena
Secuencia de Culturas Alfareras
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Test módulo II

Cultura Diaguita

Se ubica aproximadamente entre el año 1100 d.C. hasta cerca del 1470 d.C. Epoca en la que los incas se expanden hacia el sur, ocupando incluso parte del territorio mapuche.

Los diaguitas del norte semiárido no vivieron aglutinados en grandes pueblos, sino que su modalidad de ocupar el territorio se caracterizó por agrupamientos en pequeñas aldeas, cuyas habitaciones estaban hechas de barro, paja, cañas y madera proporcionadas por la vegetación del área . Los diaguitas cosechaban maíz, quínoa, papas, porotos y zapallos, además de algodón, el que les servía para hacer sus vestimentas y otros tipos de textiles. Junto al consumo de productos agrícolas complementaban su dieta alimenticia con productos derivados de sus actividades de pastoreo, es decir, con el manejo de rebaños de auquénidos, cuya carne, lana, tendones y huesos eran aprovechados con diversas finalidades. Además al igual que los pueblos que habitaban más al norte el uso de balsas de cuero de lobo les permitió desarrollar actividades de pesca en alta mar.

Una primera que se desarrolla paralelamente con la última etapa de la cultura anterior (Las Animas), creando objetos formalmente diferentes; una segunda fase, en la que los objetos llegan a definir mejor sus formas y atributos; una tercera en la que, debido a la invasión a su territorio por parte de las tropas del Inca, se aprecian influencias de dicha cultura. Además en este período se suelen encontrar objetos con rasgos cuzqueños o, en general de origen altiplánico muy evidentes, en muchos casos, sin señales de participación de elementos gráficos diaguitas asociados.

 
   
         

Durante la primera fase uno de los objetos más característicos es una escudilla de paredes curvas que en su tercio superior se tiende a cerrar de manera que su cuerpo se asemeja a una esfera achatada a la que se le cortó un casquete en el sector superior. En estas escudillas se suele presentar un felino en su parte frontal y en el punto opuesto otra pequeña figura, las que determinan dos áreas laterales que suelen llevar elementos gráficos diferentes.

                                                                 

La segunda fase presenta platos cuya base es un casquete esférico del cual asciende un pequeño cuerpo cilíndrico que ocupa aproximadamente dos tercios de la altura total y en cuya superficie externa lleva, a veces, la representación pintada de un rostro felino el que puede presentar un relieve que destaca la boca del animal representado. Este rostro puede ocupar desde cerca de un cuarto hasta unos dos quintos del área cilíndrica. También en relación con estas figuras y en el lugar situado en el extremo opuesto de un diámetro, aproximadamente coincidente con el área nasal del rostro, se suele señalar la cola mediante una protuberancia, lo que puede ser sustituido simplemente por un espacio vacío del color rojo de la greda. Todas estas piezas son tricromas, es decir, llevan diseños pintados en negro y rojo sobre un fondo blanco, que se aplica sobre el sector vertical de la pieza. El resto mantiene el color natural de la greda.

                    

El interior de estos platos puede estar pintado de blanco o dejarse con el color natural de la greda, aunque se suelen encontrar algunas vasijas que en su interior tienen un trazo que las divide aproximadamente en dos áreas iguales las que llevan pintura blanca y el rojo natural propio de la vasija, respectivamente.

Durante la tercera fase se suele sustituir el sector de paredes rectas por un volumen tronco-cónico invertido, quizá como un modo de asimilarse con ciertos platos campanuliformes propios y muy característicos de la cultura incaica.

 

Ciertas piezas alfareras diaguitas, que pueden encontrarse tanto en la primera como en la segunda fase de su desarrollo, son conocidas con los nombres de "jarro pato" y "jarro zapato", vasijas asimétricas que tienen un volumen cuya configuración recuerda el cuerpo del pato y que se diferencian por la ubicación del asa, que en el "jarro pato" baja desde el borde del vertedero hasta el dorso del "pato" y, en el "jarro zapato", sólo se apoya en el vertedero sin comprometer el cuerpo de la vasija, ya que es instalada en el lado opuesto al cuerpo elipsoidal.