Durante las últimas décadas, los cambios en las familias chilenas se han acelerado. Entre esos cambios se cuentan el aumento de la proporción de niños nacidos fuera del matrimonio, que actualmente supera el 60%, la disminución del matrimonio y el aumento de la convivencia. Este tipo de cambios usualmente se consideran indicadores de una segunda transición demográfica.
En este estudio se describen las diferencias socioeconómicas que actualmente existen en Chile entre madres primerizas que viven en diferentes arreglos familiares y se indaga hasta qué punto estas diferencias resultan de desventajas de larga data, que se hayan transmitido desde la familia de origen en que crecieron las mujeres analizadas. Los datos vienen de una encuesta postparto implementada en Santiago (n=686 mujeres). Los resultados indican que hay grandes diferencias socioeconómicas entre mujeres en diferentes arreglos familiares. Las mujeres casadas que viven en hogares nucleares se distinguen de todos los demás grupos en términos de educación, ingreso y participación en el mercado laboral.
Tanto las convivientes en hogares nucleares como las mujeres casadas que viven en hogares extendidos tienen un bienestar socioeconómico similar entre sí, pero no tan alto como las mujeres casadas en hogares nucleares. Las convivientes en hogares extendidos, las mujeres que mantienen una relación no co-residencial con su pareja y las madres solteras son similares desde el punto de vista socioeconómico y se presentan como el grupo más vulnerable de la muestra. La conexión entre el escenario actual y la familia en que las encuestadas crecieron es fuerte. Bajo estas circunstancias, es difícil interpretar los cambios demográficos recientes en las familias chilenas como un ejemplo típico de segunda transición demográfica. La trayectoria que Chile está siguiendo se asemeja más al camino dicotómico que Estados Unidos ha seguido en cuanto al cambio familiar.
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